Memorias de Un Replicante Sin Recuerdos

I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off shore of Orion. I watched C-beams glitter in the darkness near the Tannhauser's gate. All those... moments will be lost... in time, like... tears... in the rain. Time to die.

Thursday, November 17, 2005

BushiDo: El Camino del Que Sirve (VI)

Chugo… Lealtad; la lealtad a tu Señor, a tu Maestro, tus amigos y a aquellos con menos experiencia o de menor grado debería ser indudable.

- Daisuke Tomomori- habló en alto y con voz solemne el yoriki del Shogun- Se os encuentra culpable de la pena de desobediencia y fallo en el cumplimiento de vuestro deber para con el Shogunato. En consecuencia se os conmina a que expiéis vuestros errores cometiendo seppukku.

Daisuke vestía de ceremonia rigurosa y posaba sus ojos al frente, su mirada perdida en algún punto de quién sabe donde. Desde lo alto del tokonoma, los oficiales del shogunato, Yoshinaga Takeda, de gesto circunspecto y el mismísimo Shogun Tokugawa presenciaban en solitario la escena del juicio.

- Daisuke- san- comentó el Shogun- vuestro daimyo y señor siempre habló maravillas de vuestro servicio, vuestra técnica con la katana y el respeto al código del Bushido.- se interrumpió para pensar. Su gesto era más extrañado y compungido que enfadado- Permitidme que os pregunte esto: ¿por qué? ¿Por qué elegisteis de esa forma? ¿Qué os llevó a desobedecer la orden de vuestro amo?

Daisuke se inclinó hasta que su frente tocó el suelo y comenzó a hablar en voz alta y resuelta. Una tónica de amargura y angustia contenidas tintaron las palabras que volaban como flechas al corazón de Yoshinaga:

- Ieyasu- kô. Si vuestra excelencia me permite hablar con completa sinceridad diré que de cualquier forma habría fallado en el camino del samurai- Tuvo que detener su explicación. La emoción superaba sus tragaderas y anudaba su garganta.
- ¡Levantad la cabeza, samurai, y explicaos ante Ue-sama!- susurró Yoshinaga frío como el acero templado.
- Mi señor, me avergüenza miraros a los ojos- Daisuke hablaba con total sinceridad.

La vergüenza colmaba su corazón.- No quiero que lo quepueda decir sea interpretado como una excusa ante mis actos.

- Será interpretado como el Monchujô lo interprete- habló Tokugawa.
- Mi padre siempre me habló de la lealtad al maestro y al señor. Mi padre fue mi maestro, y durante mi vida no he tenido más señor que Takeda- tono.

Tokugawa pareció complacido por tal explicación, pero no satisfecho en absoluto.

- Eso no os da derecho a desobedecerle, en todo caso.- sugirió uno de los oficiales.
- ¡No!- a Daisuke se le quebró la voz- ¡Jamás pretendí significar tal cosa, ni mi padre
me obligó a ello! Sencillamente tuve que elegir entre romper una orden o fallar a la lealtad hacia mi amado daimyo, Tokugawa- dono. Mi corazón ama a mi señor como sólo el perfecto servidor puede hacerlo. Un samurai no puede servir hasta la muerte a nadie si no le profesa amor filial. Para mí Kai- no- Kami fue el padre que perdí siendo ya adulto, presa de unas fiebres.

Yoshinaga ahogó un sollozo y una lágrima solitaria corrió por su rostro. Dio gracias por estar sentado en seiza tras el Shogun y los oficiales. Daisuke fue llevado al palacio del Shogun en Edo, donde pasaría los dos días hasta la fecha de la ceremonia del seppukku.

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